ÉL
(Stanley Kubrick)
Lunes por la mañana, vistiéndome frente al televisor,
veo imágenes de sus películas en los informativos matinales.
-
Por fin han estrenado Eyes Wide Shut-. Pienso sin llegar a despertar
del todo. –Que ganas tengo de verla-. El fin de semana ha sido lo suficientemente
movido que desconozco la noticia que centra las páginas culturales de
los diarios.
Hacía
tan solo unos días, estando de tertulia con grandes amigos, nos afanábamos
en encontrar dentro del panorama cultural nacional, a alguien que suscitase
la admiración conjunta del grupo. - Picasso, Cortazar…No valen,
están muertos…Alberti…Tampoco, está payá -
Tras nuestro fracaso abrimos el espectro al ámbito internacional. – Woody
Allen… Que va, que va, no le soporto. ¡Ostras! Si que es difícil
esto- Entonces surgió el nombre él. – Si, si, Él.
Nadie
puso en duda las excelencias de este norteamericano, gran realizador de cine
europeo.
¿Nadie?
No. Existen grupos de personas que a modo de “irreductibles galo”,
resisten hoy y siempre a la calidad cinematográfica, y que otorgan unas
estatuillas de magnífico diseño para untar con vaselina.
Gracias a Él, Meter Sellers fue más Peter Sellers que
nunca, multi-interpreando en la hilarante “Teléfono Rojo ¿Volamos
Hacia Moscú?”. Una utilización sublime del tempo
y de la narración cinematográfica conforman “Atraco
Perfecto”. Aunque tuviera que que aumentar en dos años
la edad de su protagonista, “Lolita”, pasó de ser
un título tabú a ser un icono, una idea, un concepto
de mujer que nos pone como motos. En “La Chaqueta Metálica” ofreció su
particular visión de Vietnam; y para los que sostienen que en
este apartado le saca la patilla Coppola, les recomiendo “Senderos
de Gloria”, muy anterior, y el mayor alegato anti belicista de
la historia del cine. Película de época y todo un ensalzamiento
de la lucha de clases es “Espartaco”, donde incluye en
los créditos a Dalton Trumbo, un maldito tras la caza de brujas. “2001
Una Odisea Espacial” es principio y fin del cine de cienciaficción,
Hal-9000 fue el primero en rebelarse. Posiblemente no exista película
más bella y con encuadres más exquisitos y cuidados que “Barry
Lyndon”, no me importaría tenerla proyectada permanentemente
en una pared de casa a modo de mural. La ultraviolencia nos sorprendió escuchando
a Ludwing Van, y durante años, al instalarme en la bañera,
canturreaba “Sing´In the Rain”. ¡Que jodidamente
buena es la “Naranja Mecánica!, mis queridos “Drugos”!
Cada vez que enfilo el enmoquetado pasillo de un hotel, albergo la
extraña esperanza de cruzarme con un niño en triciclo. “El
Resplandor”, pese a sus, para algunos, discutidos doblajes, la
recordamos como un prodigio de utilización de la “stedycam”. Una
película para cada genero y un genero para cada película.
Por último, “Eyes
Wide Shut”, tormentoso rodaje del que artista de la categoría
de Harvey Keitel salieron por patas, mientras Tom Cruise y su explosiva
esposa aguantaron el tipo lo indecible, hasta la conclusión del interminable
rodaje. Todo en un intento de conseguir que tras su trabajo con Él,
sean considerados actores serios.
Miles
de historias, anécdotas, bulos, leyendas, etc, se cuentan de las manías
del genio: que si repetía las tomas más de cien veces, que si
ordenaba construir decorados nuevos de un día para otro, que si no viajaba
a más de 50 k/h, que si controlaba hasta la inclinación del respaldo
de los asientos de las salas en donde se proyectaban sus películas…
Realidad
y ficción que hicieron del hombre de la mirada perfecta un mito del
que solo conocemos lo que nos mostró en las pantallas. El resto fue
tan escueto como el último comunicado: “La Familia de Stanley
Kubrick lamenta informar que Satnley Kubrick ha muerto”. Bueno, pues
nosotros también.
Antonio
Jesús García
(Publicado en Junio de 1999 en el nº 6 de los Cuadernos Fotográficos
Indalo Foto)