ARTE FOTOGRÁFICO
Se
me sugiere que escriba algo sobre “Hacia donde va la Fotografía”,
para esta revista, aprovechando el supuesto y nada claro cambio de
milenio.
¿Quiénes
somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Está solo
el “pixels” en la galaxia o acompañado? ¿Existe “más
allá” para el haluro de plata?
Dudas,
temores y apocalípticas afirmaciones nos martirizan periódicamente:
la fotografía acabaría con la pintura, el televisor con la radio,
la máquina de escribir con el lápiz, e incluso hubo quien cantó que
el video acabó con la estrella de la radio.
No
se por que extraña razón cada avance tecnológico tenía
que clavarle el cuchillo en la yugular al otro.
Nada
de esto ocurrió, y antes de que Europa levantara sus fronteras lo hizo
el Arte. ¿Por qué distinguir una pintura de una fotografía
o de una escultura o de una video instalación? (La única disciplina
que parece empeñada en distinguirse de las demás es la literatura,
aunque quizás la culpa sea de algunos escritores).
Probablemente
la fotografía sea el medio de expresión artística que
más haya evolucionado, junto al cine, en los últimos tiempos.
Tanto técnica como conceptualmente. Y como muestra un botón,
hagamos una pequeña reflexión sobre la fotografía de mediados
de los setenta. Todos tenemos por casa ejemplares de revistas de la época
y a poco que las hojeemos nos daremos cuenta por donde iban los tiros o, mejor
dicho, los disparos.
Las
fotos debían se en b/n para ser consideradas artísticas y las
de color carecían prácticamente de interés alguno. Afirmación
que aún se mantiene vigente en algunos campo de sector aficionado.
- Fotografía acabada en mate. Fotografía acabada en brillo.
En
el intento de diferencial lo artístico de lo corriente, que mejor forma
que por medio del acabado del papel. El papel mate era para artistas y el papel
brillo para domingueros de la fotografía. Aunque esto traiga consigo
la perdida de definición que acarrea el acabado en mate.
- Desnudo artístico vs. Pornografía.
El
más curioso y divertido de los axiomas venía a indicar como un
desnudo, femenino por supuesto, de los otros ni se pasaban por la cabeza, si
estaba borroso, desenfocado o con filtro de niebla, era eminentemente artísticos;
por el contrario, si argumentaba una buena definición era considerado
como burda pornografía. Sin duda alguna el culpable de esto fue David
Hamilton, probablemente el fotógrafo más conocido o el único
conocido por el gran público en esos momentos.
A
cualquiera que se le preguntase por el nombre de algún fotógrafo,
la respuesta era siempre la misma. Habría que discernir entre si lo
que les gustaban eran las fotos de Hamilton, o las adolescentes de delicado
e incipiente bello púbico que aparecían en las mismas. De ahí la
proliferación de los que querían ser fotógrafos, cuyo
oficio, creían, consistía en ir por ahí tirándose
a las modelos.
Lo único
que diferenciaba las revistas fotográficas de la época del “Penthouse”,
aparte de en el “foco”, era que esta última incluía
artículos de politica.
Al
margen de los que han descubierto que al escanear cualquier foto, se le puede
aplicar cualquier efecto por ordenador, regresando inevitablemente al útero “hamiltoniano”,
por suerte la realidad es bien distinta.
En
la actualidad, al igual que en el pasado y al igual que en el futuro, el medio,
ya sea digital, químico o magnético, carece de la más
mínima importancia, pues lo realmente importante o definitorio de cada
obra de arte es su concepto, sin olvidar que de cara a un futuro, siempre trascenderá lo
más importante de cada época.
Si
Einstein afirmó: “No se como será la 3ª Guerra Mundial,
pero si la 4ª, que será con palos y piedras”; podemos aventurar
que no sabemos como será la fotografía del 2000, pero si la del
futuro.
Antonio
Jesús García
(Publicado en Diciembre de 1999 en nº 7 de los Cuadernos Fotográficos
Indalo Foto)