ENTREVISTA A CARLOS PÉREZ SIQUIER

Carlos Pérez Siquier, Premio Nacional de Fotografía 2003 que le ha concedido por el Ministerio de Cultura, a sus 72 años es un ejemplar identificable en el ecosistema almeriense. Uno puede encontrarse con su blanca melena paseando por el centro, tomando unos chatos o perdido por los recovecos de el Parque Natural  de Cabo de Gata que tanto ama y conoce.

P-Le acaban de galardonar con el “Premio Nacional de Fotografía”. ¿Qué siente? ¿Le obliga esto en alguna manera a replantearse su trabajo?

R-Me satisface no solo a nivel personal, sino también porque ha recaído en Almería y no en Madrid y Barcelona como suele ocurrir normalmente. No es que me sienta nacionalista y mucho menos provinciano, sino que siempre aposté por el lenguaje internacional de la fotografía.
No me obliga a replantearme mi trabajo en modo alguno. Un reconocimiento de este tipo reafirma las ideas, que la fotografía sea la expresión de mi sensibilidad, forma de ser y de estar ante el mundo.

P-Bancario, vida más o menos resuelta… ¿Cómo y cuándo decide hacer fotografías?

R-En la post-guerra había que tener dos profesiones para la supervivencia, la vocacional que era la fotografía y la alternativa que fue la banca. En vacaciones y tiempo libre hacía trabajos para la imaginería turística de España.
Gracias a la fotografía conseguí comprar mi libertad y ser dueño de mi propio destino.

P-¿Cómo fue el planteamiento cámara u oficina?

R-Ese dilema nunca existió como tal. Hasta que no fui lo suficientemente considerado en la fotografía no rompí amarras con el banco.

P-¿Autodidacta?

R- Si. Si, totalmente.

P-¿Cuáles fueron las referencias artísticas de Pérez Siquier en aquel entonces?

R-Siempre he sido un gran devorador de imágenes y de artes plásticas en general. Inconscientemente existen influencias porque la fotografía es saber mirar, y mirar es haber visto. En el cerebro uno lleva el poso de todo lo que ha visto.
En un principio estaban los franceses, Henri Cartier-Bresson y su grupo; más tarde los americanos, Robert Frank, Willian Klein…, los clásicos.
Uno tiene que ser consciente del paso del tiempo y ser testigo de la evolución tecnica y sociologica de la sociedad.
Mi obra evolucionó del blanco y negro, gris de post-guerra y dentro de una corriente humanista, al color. Cuando se construyó el aeropuerto de Almería el turismo y la invasión nórdica trajo nuevas provocaciones visuales. Bañadores, playas, fragmentaciones de cuerpos, etc, que conectaba con la corriente hiperrealista americana de los años 70.

P-En Almería y fotográficamente hablando. ¿Primero fue AFALy después se creó el mundo?

R- No, no. AFAL no surgió de una forma expontánea, al principio era una asociación fotográfica más, como podían estar las de Madrid o Catalunya. José María Artero y yo decidimos que aquello no se podía quedar en una agrupación provinciana y decidimos crear una escisión de AFAL mucho más exigente y formada por fotógrafos almerienses y de todo el territorio nacional que se consolidó a través de un manifiesto. La historia funcionó y llegó hasta donde se sabe.

P-Algún momento decisivo o crucial en su vida como fotógrafo.

R-He tenido momentos de desaliento al sentirme solo pero con mucha fe en lo que hacía, pero sin un reconocimiento tangible de mi trabajo. De hecho hasta hace unos pocos años no tenía ningún libro editado con mi obra. De repente imágenes que tenían cuarenta años hechas adquieren una atemporalidad y relevancia en que la cosa se dispara y desemboca en el Premio Nacional de Fotografía.

P-¿De no haber sido fotógrafo habría tomado partido por otra disciplina artística o su talento permanecería oculto para siempre tras una montaña de expedientes?

R-No, solo contemplaría. Soy un gran mirón, a diferencia de algunos amigos disfruto mucho más por los ojos que por el estomago.

P-Sus fotos de la Chanca tenían algo de esas fotos exóticas de viajes, solo que en vez de viajar a la India y retratar el modo de vida de la minoría Sij, tan solo tuvo que cruzar unas calles. ¿Cuál fue su intención entonces y cómo lo ve ahora?

R-En esa época yo no tenía la oportunidad de viajar, si no quizás hubiera sido un fotógrafo más internacional. Incluso pedí a mi banco que me trasladaran a una sucursal que tenían en Guinea, pero lamentablemente me lo negaron.
La Chanca tenía en aquel tiempo el valor de la  autenticidad, conviví con ellos y nunca fui considerado un intruso, al contrario, la gente era muy agradecida. Hoy sería prácticamente imposible afrontar ese trabajo.

P- Su tema favorito a la hora de trabajar.

En la fotografía nunca debe primar el argumento. Lo importante es la magnificación de un objeto que pueda parecer vanal. El drama, el dolor, lo noticiable no es creación.
Lo verdaderamente importante es obtener una imagen donde aparentemente no pasa nada.

P-Tema que no le guste tratar.

R-Los hospitales, la locura, los enfermos terminales, en definitiva el drama humano, situaciones donde, pienso, debería prevalecer el derecho a la intimidad.
En una ocasión me solicitaron un reportaje del antiguo hospital psiquiátrico de Almería y al ver aquel horror fui incapaz de hacer nada.

P- ¿Se ha negado a realizar alguna toma?

R-Me he negado a hacer fotos de frigoríficos, sanitarios y cochinillos asados para las fiestas de Navidad.

P-¿Añora las fotos que no hizo?

R-Fotografio constantemente con la mente a modo de practica. Esas fotos no tienen un soporte rígido pero quedan archivadas en mi cerebro  como fotos frustradas. Son fotos que salen a mi encuentro.

P-¿Cómo siente la fotografía?

R-Como un impacto visual que va de los ojos al cerebro y a veces al corazón.

P-¿Qué es lo que le lleva a apretar el disparador?

R-Tanto la actitud de las personas como la luz que reciben unos objetos, en que se produce un momento esencial, llamémosle mágico, que apenas dura un instante y que tienes que aprovechar porque no se volverá a repetir.

P-El trabajo de un fotógrafo y concretamente el suyo. ¿Cree que sirve para algo?

R-Personalmente me sirven para fijar el paso del tiempo en la sociedad.
Con el tiempo las imágenes te hacen recordar lo vivido. Es importante el poder rememorar la belleza de una mujer ajada por los años, un bosque de verdes árboles suplantados por invernaderos, o una ciudad blanca y mediterránea como Almería invadida por el cemento arbitrario.

P-¿Suele llevar una cámara fotográfica siempre encima?

R-No, aunque amigos fotógrafos lo hacen y ello le facilita el captar imágenes.

P-Digamos que solo hace fotos de una manera predeterminada.

R-Quiero ser un hombre libre y no un hombre cámara. Solo cojo la maquina cuando siento la necesidad. No quiero ser un animal compulsivo.

P-¿Cuál es su forma de trabajar, qué le incita a ello?

R-La llamada de la selva, la llamada de la imagen. Es como un grito que te reta, que te dice: aquí estoy, atrápame, hazme tuyo.

P-¿Se siente profeta en su tierra? En entrevistas de hace unos años se lamentaba de no tener el debido reconocimiento.

R-En mi tierra nunca he dejado de estar reconocido, aunque a veces ese reconocimiento era por un trabajo de índole más convencional y menos por el creativo.

P- ¿Qué le ha enseñado la fotografía?

R-A tener una mayor curiosidad por la vida y por el mundo que me rodea. Ha ampliado mis limites de conocimiento y por tanto ha enriquecido mi vida.

P-Se dice que la actitud de un fotógrafo a la hora de trabajar es un posicionamiento ante el mundo.

P-La fotografía no dice la verdad. Dice el posicionamiento del fotógrafo ante la realidad. La fotografía ya no es una prueba judicial.

P-Parafraseando a Juan Belmonte cuando afirmó aquello de: “Se torea como se es”.
¿Se fotografía como se es?

R-Si, indudablemente. Fotografiar  es reflejar la forma de ser y de estar en el mundo de uno mismo, es una seña de identidad.

P-Hablando de toreros me permitiré una licencia. Cuénteme algo de su trabajo para la Maestranza de Sevilla.

R-El catálogo está ya maquetado a la espera de la conclusión de los textos y aparecerá en los primeros meses del año. Es mi visión personal de ese entorno. A los maestrantes parece ser que les ha gustado bastante.

P-Paseando por el Parque Natural de Cabo de Gata, se le acerca alguien que no conoce su obra y le pregunta que tipo de fotografía hace. ¿Qué le contestaría?

R-Trato de hacer una interpretación del paisaje para que la belleza del mismo no me devore.
No se puede uno mostrar admiración por la Naturaleza sin decir tonterías.

P- Dígame sus aficiones personales. ¿Tienen influencia en su obra?

R-La lectura, el estar rodeado de libros por todas partes menos por el cerebro,  si no acabaría como el Quijote.
Me gusta el color, la armonía que encuentro en mi casa, en los espacios abiertos, la influencia del mar, y lo más importante de todo el sol, el sol como fuente de vida. Recuerdo una tarde paseando por la orilla del mar de Cabo de Gata, en la puerta de un bar del pueblo, a una mesa estaba sentado José Ángel Valente. Los últimos rayos de sol incidían en su cara y conforme variaba la dirección de los mismos él movía su rostro en la misma dirección, buscando el calor en su rostro. Aferrándose al sol como fuente de energía.

P-¿Cree que su obra ha podido o podrá influir en otros fotógrafos?

R-Si. últimamente me he dado cuenta de que si, a nivel nacional. Cuando voy de jurado a concursos, al visionar los trabajos, descubro que tengo bastantes seguidores.

P- Quizá ningún arte como el de la fotografía es tan propenso a los autorretratos. ¿Cuál ha sido el último?

R-No me he hecho muchos porque no me gusto. En el fondo todo fotógrafo intenta preservar su imagen.

P- A la hora de una exposición  o de un catálogo. ¿Cómo selecciona la obra, lo hace usted mismo o se la realiza alguna otra persona? Tienen fama de ser muy adecuados.

R-Siempre lo selecciono yo. Mis imágenes las cuido yo y creo que me desenvuelvo bien en ese aspecto.

P- ¿Se ha planteado impartir cursillos, compartir sus experiencias con los más jóvenes?

R-No, de hecho me llaman para que de talleres y no lo acepto pues no me considero capacitado para la labor pedagógica. Eso no quiere decir que me niegue a compartir mis experiencias pues estoy abierto a quien me lo solicite.

P-Carlos Pérez Siquier, Jorge Rueda, Manuel Falces…¿Este desierto produce buenos fotógrafos?

R-La verdad es que Almería ha destacado quizás en fotografía más que en otras disciplinas artísticas. El desierto produce energías positivas.
Cada uno de nosotros tres somos totalmente diferentes y lo que nos une es esa diferencia.

P-¿Cómo ve el actual  panorama fotográfico almeriense?

R-Estáis algunos ahí, gente que trabaja y que está esperando su oportunidad. Aunque no creo que exista una fotografía almeriense, no hay un denominador común.

P- Pregunta obligada. ¿Qué opina del Centro Andaluz de la Fotografía?

R-Solo me ha servido para tener la oportunidad de ver grandes exposiciones sin tener que desplazarme de la ciudad.

P-¿Le queda algún sueño que realizar a nivel artístico?

R-He comprendido que los éxitos deben saborearse lentamente, como el amor y el buen vino.

P-¿En qué anda metido ahora?

R-En mi supervivencia.

P-¿Un fotógrafo nunca se corta la coleta?

R-Yo no me la cortaría.

P-Tantos galardones recibidos últimamente.¿ No teme parecer una especie de militar de esos de la vieja U.R.S.S. cargado de insignias?

R- No me emociona especialmente, porque se que cualquier gloria es efímera.

P- En algunos círculos se le acusa de estar un poco endiosado. ¿Es ello cierto?

R-Creo que mi imagen puede pecar de cierta seriedad aparente, pero creo que soy una persona accesible y con cierto sentido del humor.

P-¿Cree que la vida le ha tratado bien?

R-Hasta este momento si, y Dios lo oiga.
Todos hemos tenido problemas pero por fortuna se han ido solucionando.

P-¿Cómo le gustaría pasar a la posteridad?

R-Que trascienda mi obra sobre mi persona cuando yo desaparezca.
Mi biografía ya se puede encintrar en los Espasas y en lo Summas Artis pero esto solo son propinas para la vanidad.

P- Y para concluir. ¿Qué espera del futuro?

R-Salud.

 

Pues que así sea. De lo que si estoy seguro es que si Dios existiera, de mayor querría tener su blanca melena.

 

© Antonio Jesús García - 2006
che@antoniojesusgarcia.com